24 horas en Bratislava

El bus de Student Agency partía de la estación Budapest Népliget a las 15.30 h. Recogimos las maletas que habíamos dejado en la oficina de los apartamentos y tomamos la línea azul M3 del metro para llegar hasta allí.

Afortunadamente llegamos con tiempo, cosa rara en nosotros, porque el autobús no salía de la estación y nos tocó buscar rápidamente el punto de encuentro, que resultó ser en una de las esquinas de la plaza de enfrente.

Eran las 18.15 h cuando llegábamos a Bratislava. Bajamos del autocar en la estación Mlynské Nivy, a unos 15 minutos a pie del centro y a 2 km de nuestro hotel, Park Inn Danube

Hacía frío y comenzaba a chispear, así que preguntamos a unos taxistas el precio del trayecto y nos pidieron 30 euros. Nos pareció caro porque el precio del traslado que habíamos visto rondaba los 20 euros del aeropuerto al hotel. Esto, unido a la actitud grosera con la que nos respondieron nos hizo desistir.

Nos fuimos a una parada de autobús cercana y después de esperar un rato, aburridos decidimos caminar hasta el hotel, que se encuentra situado frente al Danubio, en el centro histórico de Bratislava. En los alrededores, un amplio boulevard con un montón de restaurantes y una pista de patinaje sobre hielo que nos tentó varias veces pero que finalmente no pudimos disfrutar.

Después de hacer el check-in, dimos un paseo por las calles próximas al hotel. La ciudad con la iluminación navideña tiene un ambiente de cuento… ¡nos encanta!

Bratislava es conocida por sus estatuas de bronce y durante el paseo nos encontramos con dos de ellas: Cumil el miranda, famoso trabajador saliendo de la alcantarilla y Schoner Naci, ataviado con su frac y sombrero de copa.

Hicimos algunas fotos, continuamos el paseo y después de tomar un kebab y hamburguesas en un local cercano regresamos al hotel. 

Amanece en Bratislava

El día amaneció frío y lluvioso como el anterior. Desayunamos en el hotel, dejamos las maletas en consigna y salimos a recorrer la ciudad hasta media tarde que tomaríamos de nuevo el autocar hacía el siguiente destino. No llevábamos un plan de visitas programado, preferimos callejear y ver qué íbamos encontrando.

La ciudad tiene mucho encanto, pero no encontramos la calidez de la noche anterior, así que nos alegramos de haber hecho noche allí y haber tenido la oportunidad de ver las calles iluminadas. A la izquierda del hotel, en una colina se encuentra el castillo, así que subimos hasta allí para disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad y el Danubio. ¿Sabías que se puede llegar hasta Viena en catamarán

Ya de regreso al centro histórico, nos acercamos a la Catedral de San Martín, de estilo gótico, donde visitamos la escultura de plomo de Georg Raphael Donner, una de las más importantes de la escultura centroeuropea.

A un par de calles de allí nos topamos con el tren turístico Presporácik , que recorre el centro histórico realizando visitas turísticas y cuyo nombre viene del antiguo nombre de la ciudad, Presporok. Ideal si vais con niños o queréis recorrer cómodamente la ciudad.
Nosotros preferimos continuar caminando, y así llegamos hasta el Palacio Grassalkovich, hoy en día residencia oficial del presidente de la República Eslovaca. En sus jardines se encuentra la Fuente de la Juventud y algunas estatuas vanguardistas, y llegamos justo a un cambio de guardia.

Nos dejamos llevar sin rumbo hasta que, cruzando la Puerta de San Miguel, regresamos a las calles que visitamos la noche anterior. En la Plaza Mayor están desmontando el mercadillo navideño, lástima que no hemos llegado a tiempo para visitarlo. Entre los restos de alguna de las casetas encontramos la estatua del soldado napoleónico, uno de los puntos más fotografiados de la ciudad.

En el patio interior del Palacio Primacial visitamos la Fuente de San Jorge, que representa a éste luchando contra un dragón. Cuenta la leyenda que cada año, en el día de su aniversario, este cobra vida, da una vuelta en su caballo y hace una reverencia a los habitantes de la ciudad.

Como ya es costumbre, buscamos un par de geocachés en cada una de las ciudades que visitamos, y esto nos permitió descubrir la Iglesia de Santa Isabel, más conocida como iglesia azul.

Fue una buena idea ya que se encuentra un poco a desmano del centro histórico (Calle Bezrucova 2), y probablemente no hubiéramos llegado hasta allí de no ser por esto. Sin duda merece la pena el paseo para conocer esta representación del Art Noveau húngaro. 

Dejamos atrás el Teatro Nacional Eslovaco, hoy en día la ópera de Bratislava y desde allí nos vamos hacia la orilla del Danubio para tomar algunas fotos del Puente Nuevo.

Nuestro autocar a Praga sale a las 18.15 horas, así que regresamos a por el equipaje al hotel y nos ponemos rumbo a la estación, no sin antes detenernos en un pequeño local cercano al hotel donde unas horas antes habíamos comido unos bocadillos buenísimos por 2,5 euros, así que pedimos un par más para el viaje.

Ha resultado un placer visitar Bratislava. Nos ha encantado pasear por las calles del centro histórico, disfrutar de sus cuidadas fachadas de no más de tres alturas, visitar algunas tiendas curiosas y comer pasteles en una bonita cafetería del centro.

Es cierto que la primera impresion nocturna, con iluminación y la decoración navideña hizo mucho por la ciudad, que no es tan espectacular de día. No obstante, totalmente recomendada para una visita aunque sea de unas horas.

  bratislava

Y ahora.. ¡Praga nos espera!

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