Budapest la perla del Danubio – I –

Sí, la Perla del Danubio, Budapest, aquella ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, la misma ciudad que UCityGuides, escalafona como la novena más bonita del mundo, es la ciudad que durante tres días visitamos y que ahora, con estas palabras, intentamos recorrer y sentir nuevamente la experiencia de caminar por sus calles, de bordear el Danubio y visitar sus principales atractivos.

Budapest

Caía la tarde, cuando arribamos procedentes de Florencia al Liszt Ferenc Airport; tan pronto como recogimos el equipaje fuimos en busca de alguno de los cajeros electrónicos ubicados en el aeropuerto para sacar unos Florínes – (HUF, la moneda oficial de Hungría), tomando como referencia la experiencia de otros viajeros que nos advirtieron que salía mas barato el cambio de moneda en los cajeros que en las tradicionales casas de cambio.

Ya con dinero en mano, fuimos en busca del autobús 200 que del aeropuerto nos transportaría hasta la estación de Kőbánya-Kispest. Desde allí conectamos con la línea 3 del Metro, que nos dejaba bastante cerca del apartamento que teníamos reservado, justo en la calle posterior de la Gran Sinagoga de Budapest en el Barrio Judío.

Divisa

Florín Húngaro (HUF)

Luego de una rápida ducha y de instalarnos comenzamos a disfrutar de Budapest. Lo primero que encontramos, o mejor dicho lo primero que nos encontró, fue la famosa calle de Váci Utca. Dado que era 23 de diciembre, víspera de nochebuena y siendo esta la principal calle de comercio, lucía increíble: luces, música y más luces nos fueron mostrando el camino de las principales tiendas. Cuando parecía llegar el final de la calle un mercadillo navideño nos absorbió y allí acabo nuestro primer día en la ciudad, no sin antes aprovechar para comer aquellas delicias típicas de los mercadillos y tan dañinas para las dietas.

Mercadillo Navideño - Budapest

Mercadillo Navideño – Budapest

HUngarian Food - Mercadillo Navideño Budapest

Hungarian Food – Mercadillo Navideño Budapest

Con el mercadillo terminaba nuestra primera noche en Budapest y aún no habíamos visto nada de lo más importante, así que decidimos volver al apartamento a descansar y preparar las visitas de los siguientes días. Fue buscando información cuando nos percatamos de que varios referentes turísticos de la ciudad no abrían sus puertas durante las fiestas navideñas: el Parlamento, la Gran Sinagoga, el Laberinto de Buda y algunos museos. No eran estas buenas noticias para nosotros, pero viéndolo desde un lado positivo, es la excusa perfecta para volver a la ciudad.

Con el nuevo día y las energías recargadas comenzamos a descubrir la ciudad. Nuestro primer destino fue el más famoso de los puentes que atraviesa el río Danubio: El Puente de las Cadenas – Széchenyi Lánchíd. Es sin duda alguna el mayor atractivo de Budapest por su gran belleza, por su historia y por su simbolismo.

Antes de la construcción del Puente de las Cadenas, la única manera de comunicar las ciudades de Pest y Buda, era esperando al invierno y las bajadas de temperatura que hacían que las aguas del Danubio se congelaran, solo en esos fríos momentos del año se podían conectar estas dos importantes ciudades. Al construirse el puente, gracias a las generosas aportaciones de el Conde Esteban Széchenvi, la vida comercial de Buda y Pest se incrementaron, fomentando con ello la unificación de la ciudad.

Puente de las Cadenas - Budapest

Puente de las Cadenas – Budapest

Dentro de las curiosidades del Puente de las Cadenas, además de sus 375 metros de longitud y de los 4 fuertes leones que lo custodian, resaltamos dos fechas, 1849 y 1949. La primera de ellas corresponde a la inauguración del Puente, mientras que la segunda obedece a la re-inauguración, puesto que durante los combates de la II Guerra Mundial, las tropas alemanas al retirarse de la ciudad ordenaron bombardear todos sus puentes, entre ellos este.

León - Puente de las Cadenas

León – Puente de las Cadenas

Tras cruzar el puente, nos adentramos en la zona de Buda; en la cúspide de sus colinas hay diversos atractivos, siendo los más relevantes el Castillo de Buda, el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías. Para subir sus colinas nos recomendaron otros viajeros, realizar el ascenso en el funicular, aunque también puede hacerse a pie y disfrutando de las mismas o incluso de mejores vistas. Nosotros optamos por ahorrar algo de tiempo, a cambio de 1.100 HUF por persona -aproximadamente 3,50€ – el trayecto de ida en el funicular.

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Acceso al Funicular – Budapest

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Vistas desde el Funicular – Budapest

Una vez en la cima de la colina nos encontramos con el cambio de guardia que realizaban unos militares frente a un edificio que desconocíamos, y que resulto ser la residencia oficial del Presidente de la República, conocida como el Palacio Sándor. El llamativo acto militar nos mantuvo entretenidos unos cuantos minutos, pero no nos desvío del Castillo de Buda, que hacía ver minúsculo el Palacio Presidencial.

Guardia Presidencial - Palacio Sándor

Guardia Presidencial – Palacio Sándor

Contemplando el río Danubio y la ciudad de Pest se erige el Castillo de Buda, otro de los grandes atractivos de la ciudad y que en la actualidad acoge el Museo de Historia Militar, la Biblioteca Nacional Széchényi, el Museo de Historia de Budapest y la Galería Nacional Húngara, siendo esta última, la que ocupa la mayor parte del edificio.

Castillo de Buda

Castillo de Buda

Tal como señalábamos anteriormente, las fechas navideñas nos jugaron una mala pasada y ninguno de estos espacios se encontraban abiertos al público, aunque pudimos caminar por los exteriores del castillo y entrar a algunos de sus patios. Durante el trayecto, pudimos contemplar algunas fuentes y monumentos importantes como la «Fontana de los niños Pescadores«, la «Fuente del Rey Matías«, el «Monumento al Príncipe Eugenio de Saboya» liberador de Buda en 1686 y por supuesto la escultura de «Turul«, el ave mítica y símbolo nacional de Hungría.

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«Turul» Ave mítica y Símbolo Nacional de Hungría

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Fuente del Rey Matías

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Fuente de los Niños Pescadores

Dejando atrás el Castillo de Buda, nos adentramos en las pequeñas, encantadoras y empedradas calles del Barrio el Castillo, en dónde además del citado Castillo de Buda, encontramos la Iglesia de Matías, el Bastión de los Pescadores, el Laberinto del Castillo, entre muchos otros atractivos.

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Barrio del Castillo – Budapest

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Barrio del Castillo – Budapest

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Barrio del Castillo – Budapest

Luego de un pequeño descanso y de buscar algo de comer por la zona, nos dispusimos a recorrer el Bastión de los Pescadores, definido como unas terrazas de estilo neogótico y neorrománico, construido entre 1895 y 1902. El Bastión de los Pescadores cuenta con más de 140 metros de camino, adornado por numerosos balcones y coronado por siete torres que evocan cada una de las siete tribus fundadoras de Hungría. Pasear por estos pasajes y sentarse tranquilamente a disfrutar de la vista, es una recomendación y casi que una obligación para todos los que visiten Budapest.

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Bastión de los Pescadores – Budapest

Bastión de los Pescadores - Vistas - Budapest

Bastión de los Pescadores – Vistas – Budapest

Dejando atrás las increíbles vistas que nos ofrece en Bastión de los Pescadores continuamos el camino, ansiosos por entrar a la Iglesia de Matías, para ello, pasamos primero por las taquillas, en donde por 1000 HUF, poco más de 3€ por persona, accedíamos a una de las iglesias más particulares que hemos visitado.

Bastión de los Pescadores & Iglesia de Matías

Bastión de los Pescadores & Iglesia de Matías

Para ser mas precisos, debemos señalar que la Iglesia de Matías, en realidad se llama Iglesia de Nuestra Señora, en honor a la Virgen María, Patrona de Hungría. Sus orígenes se remontan hacia el año 1015 bajo el reinado de San Esteban I, y desde él, posteriores reyes fueron modificandola, ampliando el edificio, construyendo la torre y por ello su estilo recoge tendencias del gótico y del renacentista. En una de las mas importantes modificaciones por el Rey Matías Corvino, se asocio su nombre al de la Iglesia y por ello se conoce como la Iglesia de Matías.

Iglesia de Matías - Budapest

Iglesia de Matías – Budapest

Lo primero que nos llama la atención de la Iglesia de Matías es su colorido techo, una mezcla de azulejos en tonos, amarillo, dorados, verdes, blancos y rojos, así como su alta torre y las vidrieras de claro estilo gótico; sin duda, unos colores bastante llamativos, más aún si los encuentras en una iglesia. Al acceder al interior de la iglesia, los colores no desaparecen, al contrario, aumentan, aunque con unos tonos bastante mas sobrios, sin dejar de ser elegantes y llamativos.

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Interior Iglesia de Matías – Budapest

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Altar Mayor – Iglesia de Matías – Budapest

La joya de la corona – nunca mejor dicho – es el altar mayor, donde se encuentra una escultura de la Virgen María, portando sobre su cabeza la Corona Imperial de Austria. También podemos ver de cerca una replica de la corona, en un pequeño museo en la segunda planta de la iglesia, en donde además encontramos objetos alusivos a los monarcas húngaros y reliquias religiosas.

Corona Imperial de Austria - Iglesia de Matías

Corona Imperial de Austria – Iglesia de Matías

Justo en frente de la puerta principal de la Iglesia de Matías, encontramos la plaza principal del barrio de la Colina – Szentháromság tér – y en su centro se levanta la Columna de la Trinidad; una obra barroca obra de Fülöp Ungleich, construida en agradecimiento a Dios por haber salvado la vida de muchos, durante la Peste que vivió Budapest por partida doble en el siglo XVII y XVIII respectivamente. La escultura esta compuesta por pequeños ángeles que ascienden a lo largo de la columna, hasta la cúspide, en donde se encuentra las representaciones del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Unos metros calle abajo, encontramos la escultura del Rey San Esteban a lomos de su caballo; es importante destacar los detalles de la escultura, así como los bajo relieves que rememoran sus principales batallas.

Columna de la Trinidad - Budapest

Columna de la Trinidad – Budapest

Escultura del Rey San Esteban - Budapest

Escultura del Rey San Esteban – Budapest

Ya estaba comenzando a caer el sol y aún nos faltaba visitar el Laberinto del Castillo de Buda, pero tal como ya adelantábamos tampoco la suerte nos acompañó en esta visita. Lamentablemente estaba cerrado y por lo poco que habíamos leído de este sitio, era un lugar que nos apetecía mucho. Otra vez será.

La luz del día nos abandonaba, así que era la hora para devolver nuestros pasos y fotografiar la ciudad nuevamente, pero esta vez con el atardecer. Fue la mejor manera de finalizar el día, puesto que los paisajes cobran un encanto particular cuando cae el sol. Sin duda, unas imágenes que quedan grabadas y que invitan a volver a la Perla del Danubio.

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Palacio de Buda

 

Palacio de Buda

Palacio de Buda

Nos quedaban otros sitios por visitar, pero era nochebuena y nuestra cena era una incertidumbre total, así que fuimos en busca de algunas cosas para preparar la que se convertiría en nuestra última cena de Navidad solos.

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