Chiang Mai: Doi Suthep y el templo escondido Wat Pha Lat

El último día en Chiang Mai lo dedicamos a visitar los alrededores. En realidad no teníamos mucho tiempo porque el vuelo hacia Krabi salía a las 4 de la tarde, pero pudimos acercarnos hasta Wat Phra That Doi Suthep y Wat Pha Lat.

El dueño del hotel en el que nos alojamos en Chiang Mai, el Leechiang Boutique Lanna, nos ofreció un coche con conductor que nos dejaría en el aeropuerto y además, nos llevaría a visitar estos dos lugares.

Nos pareció la mejor opción, ya que sin preocuparnos del equipaje podríamos centrarnos en la visita, ahorrar tiempo en desplazamientos y estar a tiempo para nuestro vuelo a un precio razonable.

Wat Phra That, Doi Suthep

A unos 15 km de Chiang Mai se encuentra este lugar de culto, frecuentemente conocido por el nombre del monte en el que se ubica: Doi Suthep.

Para llegar hasta allí puedes negociar tarifa con un Tuk Tuk o tomar una de esas furgonetas rojas (Songthaew) desde Wat Phra Singh hasta el zoo y desde allí al monasterio.

La subida al templo

Más de 300 peldaños flanqueados por dos espectaculares Nagas te conducen hasta la cima.  Estas serpientes sagradas de acuerdo a la mitología budista e hinduista, protegen el lugar de espíritus y criaturas malignas.

El monasterio data del 1383 y a día de hoy los monjes se financian con las donaciones y los ingresos del ascensor,  para quien no se atreve con la subida a pie. La entrada cuesta 30 Baths.

La pagoda dorada domina el templo con sus casi 20 metros de altura. El elefante blanco nos recuerda la leyenda que dio origen a este lugar y en el interior del recinto estatuas, murales, ofrendas y un fantástico gong que puedes hacer sonar.

Para completar la visita, una vista panorámica sobre Chiang Mai que ya compensa los escalones de subida.

Wat Pha Lat: el monasterio de la roca inclinada

Este fue uno de los lugares que más me gustó de todos los visitados en este viaje. No es el más espectacular ni seguramente figure en la lista de los imprescindibles, pero me resultó fascinante.

Es una especie de santuario que daba hospedaje a los peregrinos en su camino al templo Doi Suthep. Rodeado de vegetación, está salpicado de estatuas y pequeños templos que se integran perfectamente en el entorno.

Esfinges mitológicas con cuerpo de león y cabeza humana, impresionantes Nagas que otorgan protección frente a los malos espíritus, un pequeño manantial, un templo… y una indescriptible sensación de tranquilidad.

Se puede llegar caminando, recorrido que nos hubiera encantado realizar pero como siempre pasa, no hay tiempo para todo. La mañana pasó volando y teníamos que dirigirnos al aeropuerto rumbo a Krabi.

Llegamos al ecuador de nuestra visita a Tailandia y todavía nos quedan por delante unos días de playa en Railay, Koh Lanta y regreso a Singapur.

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