La Concatedral de San Juan en La Valeta

Aprovechando la visita a La Valeta, visitamos la famosa Concatedral de San Juan, uno de los lugares más representativos de Malta y donde se encuentra el famoso Caravaggio.

Obra maestra del barroco, durante más de 200 años fue la iglesia conventual de la Orden de Malta, de quienes recibió numerables contribuciones y donaciones. Dedicada a San Juan Bautista, se acabó de construir en 1577 y fue redecorada en el siglo XVII por el Gran Maestro Cotoner.

¿Cómo llegar?

Todos los caminos llegan a Roma y, en nuestro caso, todos los autobuses van a La Valeta. Desde cualquier punto de la isla encontrarás una conexión a la capital. Nosotros desde St. Paul’s Bay llegamos en el 41, en casi una hora.

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A la entrada de la ciudad hay una rotonda con una fuente en el centro. Allí está la estación de autobuses con una oficina de información – aquí puedes pedir un mapa con todas las rutas de la isla. Este es el centro de partida de los buses hacia el resto de ciudades.

Desde donde nos deja el bus bajamos por Republic Street (Triq Ir-Repubblika), la calle central de la ciudad. Si tomamos esta calle como via principal, la Concatedral está unas calles más abajo a mano derecha, en St. John’s Street, apenas cinco minutos caminando.

Entrada a la Concatedral

Abre de lunes a viernes (9.30 a 16.30), los sábados de 9.30 a 12.30 y los domingos y festivos permanece cerrada. La entrada (6 euros, los menores de 12 no pagan), incluye una audioguía en diferentes idiomas, español incluido.

Como en el resto de lugares de culto de Malta, para entrar al recinto hay que cubrirse hombros y piernas. Si no llevas nada para taparte, puedes utilizar un chal de los que hay en la entrada. Tampoco se puede entrar con tacón fino ya que puede dañar el pavimento.

Vale la pena la visita sólo por ver el Caravaggio pero el interior también es espectacular. En la bóveda, Mattia Preti representó episodios de la vida de San Juan Bautista, imposible no alzar la vista al entrar al recinto.

A lo largo del mismo, las capillas laterales representan las ocho lenguas de la Orden de los Caballeros de Malta. Vimos monumentos funerarios de los Grandes Maestres, retablos de Preti y de otros artistas.

En el santuario, una escultura de Mazzuoli, «El Bautizo de Cristo». La obra maestra se encuentra en el Oratorio, donde no está permitido hacer fotografías para evitar el deterioro del lienzo. En el resto del templo puedes hacer todas las que quieras pero sin utilizar el flash.

Continuamos la visita por la zona de tapices flamencos, libros corales y vestimentas de seda bordadas en hilos de oro y plata de la época. Desde el corredor que lleva de la sala de tapices a la de los libros, realizamos algunas fotos con buena perspectiva de las calles de La Valeta.

Aquí también está expuesto el Relicario de San Juan, que pretendía albergar la reliquia del antebrazo con el que bautizó a Cristo, obra de Ciro Ferri. Respetando creencias y demás… ¿no os resulta todo esto algo desagradable?

A la salida, la tienda museo donde adquirir recuerdos varios de la concatedral. Momento de devolver la audioguía y salir del templo por Merchants Street, para seguir disfrutando de la ciudad.

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