Nos vamos a Florencia… bye, bye Malta!

En las últimas semanas los planes cambiaron de forma precipitada y lo que era una escapada italiana se convirtió en un adiós Malta o por lo menos, un hasta la próxima temporada.

Y cerrando el círculo, todo finalizó donde meses antes había comenzado… en casa de María y Giada. Allí pasamos la última noche de nuestra experiencia maltesa, preparando maletas y liberando espacio… ¡la de cosas que acumula uno sin apenas darse cuenta!

Lo mejor de todo, comprender que no han sido sólo buenos momentos vividos, sino que de ahí quedan grandes amigos y la mejor prueba de ello es que compartiremos todos juntos este viaje.

En el aeropuerto de Malta

Decidimos tomar el X3 desde Buggiba hasta el aeropuerto a media mañana, nuestro vuelo no salía hasta las cuatro de la tarde, pero así podíamos facturar tranquilamente y comer una hamburguesa antes de salir.

El aeropuerto de Malta es muy pequeño, así que todo fue bastante rápido y cuando quisimos darnos cuenta, estábamos en la fila de embarque preguntándonos si la maleta que María había comprado días antes pasaría o no el control de equipaje de mano de Ryanair… ¡y vaya si lo pasó!

Incluso tuvimos tanta suerte que al entrar al avión, el auxiliar de vuelo nos invitó a sentarnos en la salida de emergencia, pudiendo viajar todo el vuelo con las piernas estiradas. Entre rascas, rifas y recuerdos pasó el tiempo sin apenas darnos cuenta.

De Pisa a Santa María Novella

Sobre las seis menos cuarto aterrizamos en Pisa y ya era noche cerrada, algo a lo que nos había costado acostumbrarnos las semanas anteriores en Malta.

Creo que no habíamos notado nunca tanto la diferencia de luz como en esos días… supongo que por haberla aprovechado tanto anteriormente, con tanto mar y barbacoas durante todo el verano ¡qué buen verano habíamos pasado!

Decidimos comprar a bordo el ticket para el transfer del aeropuerto de Pisa hasta Florencia, así que sólo recogimos el equipaje y el autobús ya estaba esperando por todos nosotros en la salida. Sobre las seis y media arrancó y el trayecto duró aproximadamente una hora hasta Florencia.

Un apartamento económico en Florencia

Después de mucho mirar hoteles y apartamentos, nos habíamos decidido por Gemini Studio & Suites, en Via Fratelli Roselli 55, junto a la estación.

Reservamos un estudio para cuatro personas para las dos primeras noches, que nos salió por 96 euros. A esto había que añadirle un cargo por limpieza de 25 euros y la tasa turística de un euro por persona, pese a esto, habíamos hecho cálculos y era la mejor opción que teníamos: tocábamos a poco más de 16 euros por noche, tasas y limpieza incluidas.

No resultó una mala opción y allí nos alojaríamos al regresar de Roma, sin tener que volver a pagar la tasa de limpieza.

La primera noche nos alojaron en una apartamento de la primera planta, en el edificio de enfrente. Tenía una zona de cocina con mesa y sillas, un dormitorio de acceso, otro interior con cuatro camas y un baño espectacular.

Y por fin, la ciudad

Dejamos las maletas y salimos a pasear un rato, después de tanto tiempo me moría de ganas por volver a ver el Duomo. Del apartamento a la estación hay un paso. Luego dejamos atrás la iglesia de Santa María Novella y allí estaba… ¡espectacular!

Trece años desde mi estancia en Florencia para estudiar italiano ¡había pasado demasiado tiempo! Para el resto, era la primera visita y os prometo que no dejó indiferente a ninguno de ellos.

El centro histórico de Florencia tiene esa virtud. Caminamos por Vía Calzauoli, hacia Piazza della Signoria, para ver el Palazzo Vecchio y el David, la Loggia y los Uffizi. Vimos el Porcellino y de allí al Ponte Vecchio, paseo por la orilla del Arno y Santa Croce.

Cenamos unos paninis y pizza en un local que encontramos abierto en Via Ghibellina. Alli estuvimos hablando con el dueño y su amiga, que celebraba el cumpleaños aquella noche.

Era tarde y estábamos cansados, así que decidimos regresar al apartamento para dormir un rato, al día siguiente tendríamos todo el día para visitar la ciudad.


Redescubriendo Florencia

A la mañana siguiente desayunamos en un bar a medio camino entre la estación y el apartamento, nada especial, pero el desayuno sabe mejor cuando tienes un día de turismo por delante.

Ese primer día pretendíamos fuese algo relajado, ya que al día siguiente viajábamos a Roma y teníamos la visita planeada a cada minuto para poder abarcar todo lo que queríamos ver.

Hoy día libre, para caminar por Florencia y dejarnos sorprender por lo que encontrásemos a nuestro paso.

A la luz del día la fachada de Santa Maria Novella es todavía más interesante. De camino, encontramos Santa María la Maggiore abierta así que aprovechamos para entrar.

Y de nuevo llegamos a la Piazza del Duomo… ¡no me canso de mirarlo! Visitamos el interior de Santa Maria del Fiore y luego subimos los 463 escalones hasta alcanzar la cúpula, las vistas desde allí compensan el esfuerzo, sin duda.

Al bajar, dimos una vuelta por el Mercado de San Lorenzo y allí mismo nos metimos a un bar para tomar unos paninis y recuperar fuerzas. Los dueños eran seguidores de la Fiorentina y tenían todo el local decorado con objetos y camisetas de los jugadores. No recuerdo la dirección exacta, pero comimos muy bien y a buen precio.

Continuamos nuestro paseo, aprovechando para ver algunos escaparates de precios imposibles y de ahí al Ponte Vecchio, uno de mis lugares preferidos de la ciudad.

De camino, María se compró un helado y luego no sabía dónde había metido la cartera, afortunadamente sólo fue un susto. Vimos las joyerías, escuchamos a un músico ambulante hasta que llegó la policía y le hizo irse, hicimos unas fotos y de ahí a Oltrano, mi zona preferida.

Al otro lado del Arno

Fuimos hasta el Palazzo Pitti y Santo Spirito y callejeamos hasta regresar al Ponte Santa Trinità. Se dice que Florencia es como un museo al aire libre, y es cierto, vayas donde vayas, encuentras algo que te impulsa a mirar dos veces.

Caminamos por via Tornabuoni con dirección al Palazzo Vecchio, queremos visitarlo por dentro y ver la estatua del David del exterior con luz. Descansamos después un rato en la Loggia dei Lanzi, esto sí que es un museo al aire libre ¡increible!

Habíamos decidido no visitar los Uffizi ni la Galleria dell’Accademia en esta ocasión, así que estuvimos paseando por los alrededores. De allí a Santa Croce, otra de las joyas de la ciudad, camino de nuestra meta final: el atardecer en Piazzale Michelangelo.

El día de relax finalmente fue intenso, acabamos cansados pero satisfechos. Decidimos seguir callejeando pero ya con dirección al apartamento, mientras buscábamos algo para cenar encontramos a Pinocchio.

Esa noche vino Giada a visitarnos al apartamento pero ni nos movimos de allí, al día siguiente partíamos para Roma y había que recuperar fuerzas.

 

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2 Respuestas

  1. Betty dice:

    mmmmm cuantos suspiros y recuerdos, me has arrancado con éstas imágenes!!!!
    Que bella es Italia!!!
    Besos

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